Las estrellas son negras
Las estrellas son negras
(*) Por Mark Maughan
Lunes, 02 de marzo 2009
SIEC-Actualidad Étnica. Bogotá, Colombia Cuando Gabo reprocha escuetamente el libro de uno, con razón o sin ella, tachando su “gustado molinillo de resentimiento racial, su mediocridad técnica,…” normalmente daría motivos de preocupación.
En la misma línea de García Márquez, otros como Ramón Vinyes han criticado esta novela, “Las Estrellas son Negras” de Arnoldo Palacios, señalando la “intolerable pasividad” del personaje principal, “[...] en tal caso, la novela de Irra (el protagonista) y su “negra estrella” no pasan de ser la triste biografía de una individualidad, la existencia de un muchacho sin importancia.” Así pues, considerando que ambos son críticos reconocidos y respetados en Colombia, hay que advertir los posibles perjuicios que tales comentarios pueden infligir en la imagen tanto del libro como en la del autor.
Preocupantes los comentarios y reprochable la difamación. En cambio, aunque cualquier autor deba hacer reverencias ante los comentarios de críticos sabios, que Palacios se hubiese azotado por los aportes de dos personas relativamente lejanas de su entorno social y que hubiera dejado que la tierra lo sacara del mundo literario por ellos, habría sido negar su identidad como chocano subyugado y privar al lector ir al grano de los orígenes de la angustia plasmada en toda su obra.
El joven Arnoldo Palacios escribió su novela dos veces. Recién graduado del Externado Nacional Torres de Bogotá, en el año 1948, hizo un recorrido por el Chocó, el Valle, y Antioquia buscando trabajo. Apenas llegando en Medellín, en el mes de abril del mismo año, el manuscrito original del texto se incendió y el escritor perdió todo. Después de tres semanas de encierro, Palacios volvió a redactar su historia, con una nueva actitud ante lo que es la palabra escrita. Había aprendido que el autor no puede “apegarse a su obra y, en fin, que la obra se va y el escritor sólo cuenta con su capacidad creativa para realizarla.”
Asimismo, para poder escribir este libro, como Irra el protagonista de la novela, Palacios tuvo que salir de su pueblo, Cértegui. A sus quince años, la familia entera se reunió, el papá le fabricó cuidadosamente unas muletas, buscaron la plata y lo mandó a estudiar un año en Quibdó, y después se desplazó a Bogotá, una ciudad que no le caía bien porque era “fría de gentes”, es decir, una invitación permanente a estar encerrado.
Tras su trocha por Colombia buscando trabajo, sin poder entrar a los periódicos ni a las revistas del mundo intelectual, dejó su libro para publicar en la Editorial Iqueima, voló con destino a Cartagena y encontró un barco que lo llevó hasta Paris.
Sucintamente, el hambre, la ira y los sueños eran las razones por los cuales la trayectoria de Palacios se desvió hasta Paris, y luego a Islandia, Rusia y Polonia. Tanto para evitarse como para encontrar su “Madrediós,” seguiría escribiendo, sobre la vida humana, los intereses del hombre y su ambiente, fuera donde fuera.
Por lo tanto, teniendo en cuenta todo lo dicho, entre más se critica “Las estrellas son negras”, más se olvida la miseria, la exclusión y el desconocimiento tradicional de los del Chocó.
Tal comentario no pretende que cada obra creada de la más honda raigambre social, escrita desde la perspectiva del marginado, salpicada con coloquialismos, con el fin de evocar la desigualdad social, la discriminación y el olvido de un pueblo siempre merezca publicación y elogios; sino todo lo contrario: esta crudeza de lenguaje, la franqueza de las descripciones de acontecimientos que se han excluido de la literatura, citando a Zalamea Borda de El Espectador, “no solamente son disculpables en una obra de este género, sino que constituyen elementos inesperables de su esencia.”
José María Restrepo Millán, en el prólogo de la segunda edición, da su apreciación de la manera en la que Palacios escribió su obra, “lo mejor de este libro, como hecho artístico, es que ese cúmulo de dolor, y toda esa lucha, y sus personajes, y su escenario y su ambiente, son reflejo directo del natural; son la expresión inmediata del dolor y la lucha y las gentes y el paisaje y el ambiente del Chocó, sin el más leve soplo del intelectualismo que ha solido desvirtuar muchas tentativas de novela acometidas en Colombia.”
Dicho de otro modo, el libro del señor Palacios se define como una expresión catártica cultural. La crítica de su compatriota costeño García Márquez, también de orígenes humildes, resulta muy confuso para este lector. Indudablemente la escritura tiene sus falencias, no obstante, denunciar “la insignificación humana” del personaje central es olvidarse de su patria, de la lucha de Palacios y de la verdadera expresión artística.
Como botón de muestra, tomamos el ejemplo de Mariano Azuela en su novela “Los de abajo,” una obra pionera tratando la revolución mexicana del siglo pasado. En ella, Azuela aborda el conflicto entre los campesinos y los federalistas, ubicándose en los campamentos de los combatientes. Tanto Palacios como Azuela aplican un lenguaje bastante crudo, oral y regional conforme con el habla de sus personajes para hacer que su texto sea más auténtico, cercano a la gente y una fiel versión de la coyuntura negra o la cotidianidad guerrillera.
Por consiguiente, como se ha dicho, la obra de Palacios refleja el Chocó que él conoce en toda su estética.
La novela
Para llevar a cabo la reseña y concluir cuáles son los meritos y mensajes contenidos entre los párrafos y páginas de esta obra chocana, es necesario reflexionar sobre su contenido, su género y analizar los temas y leitmotiv.
La historia se divide en cuatro capítulos titulados “Hambre” “Ira” “Nive” y “Luz interior”, los cuales reflejan el desarrollo lineal de eventos detallados en el libro.
En el primero conocemos a nuestro protagonista Irra, nos embarcamos con él, buscamos comida para nutrir su cuerpo debilitado, caminamos por la calle polvorosa de su pueblo desdichado dando una vuelta por el centro con los vendedores, antioqueños acaudalados y prostitutas.
El segundo capítulo muestra una evolución interna apoderándose de Irra, una furia sintomática de hambre creando un espíritu de rebeldía y hasta de locura. Al darse cuenta de la situación en la que viven él y su familia y su impotencia frente a ella, el joven encauza su “ira” hacia el intendente del pueblo, “Irra tenía una vaga idea de lo que llamaban re-vo-lu-ción…El Gobierno era malo. Gobierno en las manos de los ricos que no sabían cómo era aguantar hambre, no ponerse un vestido, caminar descalzo o con zapatos rotos, vivir dentro de un rancho podrido.”
Su fervor se convierte en una rabia incontrolable, y él muchacho coge un arma; el intendente se encuentra en la línea de fuego, “El arma le infundía ánimo. ¡Heroico manosear el arma! Revólver o escopeta. Disparar, oler el olor de la pólvora, ver caer, bañado en sangre, un hombre en la calle. Necesitaba matar. E iba matar al intendente.”
Sin ganas de revelar la trama del libro pasamos al próximo capítulo y a la noche con “Nive”, nombre de la amante de Irra, un noviazgo de una sólo noche terminando en fracaso. Con miras a sentar cabeza después de tanta introspección psicológica y de estar al punto de “caer en la sima de una crisis total de su personalidad” como Restrepo Millán lo define, resulta obvio que el muchacho busque euforia y algo para distraerse. Por el contrario, y teniendo en cuenta el sufrimiento infinito e incesante del que padece nuestro protagonista, basta con decir que no lo logra.
En consecuencia, y como cambio radical de todo lo que hemos sido testigos, Irra decide firmar con una cruz el documento de su destino. En una referencia autobiográfica, el joven se despide de la familia y se dirige al puerto, con rumbo a tierras desconocidas. Una “luz interior” ha sido encendida, una luz que da esperanza, coraje y ánimo de escaparse a la libertad.
El tema y leitmotiv más sobresaliente durante la novela parecen ser el cuerpo adolorido y los efectos que provoca internamente. Como un Lázaro del siglo veinte, Irra se ha acostumbrado a ver su existencia dictada por sus varios amos como en cualquier novela picaresca. Los amos y figuras de autoridad hacen que su cuerpo sufra, tanto en el mundo laboral como con la falta de alimentación. Una dolencia física se traduce a un malestar perpetuo, impulsando sentimientos de cansancio, indefensión y fatalidad, los cuales casi lo llevan a cometer un crimen anteriormente inconcebible contra una entidad política.
Que el Chocó sea una región sobre diagnosticada es una verdad a voces, pero diagnóstico no significa erradicación de la enfermedad, ni siquiera mejoría. Desafortunadamente, casi sesenta años más tarde, la actualidad chocana sigue siendo un asunto de gran discurso con pocos resultados, una región de paramilitares, narcotraficantes y guerrilleras, hasta el punto que podemos afirmar que la situación ha empeorado. Por esta razón nomás, y a pesar de algunas torpezas, el texto de Palacios amerita los elogios y el reconocimiento que ha recibido.
La historia de Irra, de Arnoldo Palacios, es bella y sencilla; un adolescente rompe las ataduras de su pueblo de origen y sale al mundo. Una historia poco común, con cualidades inspiradores, que documenta un triunfo individual. Lástima que el triunfo no es de todos.
Marzo 11th, 2009 at 11:02 am
Hola, esto es un comentario.
Para borrar un comentario sólo tienes que entrar y ver los comentarios de la entrada. Entonces tendrás la opción de editar o borrar.
Abril 2nd, 2009 at 4:26 pm
muy chevere
Abril 8th, 2009 at 4:38 pm
Los Campesinos!:Death To Los Campesinos!…
The band performed their first concert on 8 May 2006 at a student union club night; they went on to play a number of increasingly well-known gigs around Cardiff….
Abril 23rd, 2009 at 1:04 am
Buen articulo, yo conozco el Chocò y se acerca definitivamente al autor.
Abril 27th, 2009 at 9:47 am
RDuWlR kcrxdyyxveve, [url=http://wcldzogdrezo.com/]wcldzogdrezo[/url], [link=http://pzvuxmgappoq.com/]pzvuxmgappoq[/link], http://ymvikaulhbiw.com/
Mayo 14th, 2009 at 3:41 pm
usvp5p yfarxofsdvxb, [url=http://dbyrybwttorv.com/]dbyrybwttorv[/url], [link=http://cjfbmlbryilu.com/]cjfbmlbryilu[/link], http://lqlptuyampzy.com/
Mayo 14th, 2009 at 3:41 pm
AYGt7I ikedbkpqphao, [url=http://ymhfksicmgfs.com/]ymhfksicmgfs[/url], [link=http://hamhxzkshkxs.com/]hamhxzkshkxs[/link], http://wovecmzzftul.com/
Mayo 15th, 2009 at 2:10 am
ScrBaZ oblkbijtqcla, [url=http://xgthihiuajjj.com/]xgthihiuajjj[/url], [link=http://ldwloepmngrn.com/]ldwloepmngrn[/link], http://edghmkmjslwf.com/
Mayo 21st, 2009 at 5:24 pm
en pocas palabras la obra es excelente, me encanto el autor se lucio y en realidad es un orgullo, y un gran ejemplo para el pueblo chocoano.
Mayo 24th, 2009 at 12:47 am
wvBrPc dyodjfnocmch, [url=http://iziqmwrhqbdy.com/]iziqmwrhqbdy[/url], [link=http://eentmvveqvdp.com/]eentmvveqvdp[/link], http://conztjhpvozi.com/
Mayo 25th, 2009 at 12:09 pm
Señor
Mark.
No se si es usted la misma persona, pero creo haberlo visto en el conversatorio de la U.Nacional de Colombia, me parecio bastante tìmido, yo quise leer de inmediato las hojas que usted me entrego, pero inmediatamente uste tal como llego desaparecio. De todas manera ando estos dias por Calì en conferencias, aprovechando que aun sigo por Colombia y me gustaria hablarle si usted me lo permite, es lo menos que debo hacer, con alguien que se ha tomado el tiempo para leer mi obra e interesarte por el CHOCÒ.
Atentamente
Arnoldo Palacios
Junio 1st, 2009 at 10:28 am
Estimado Arnoldo Palacios,
Que alegría leer tu respuesta aquí en mi blog.
Sería un placer conversar con usted cara a cara. Era mi intención hacer una entrevista con usted de una vez aquel día en la Universidad (sí, ¡fui yo!) cuando entregué las hojas, pero vi que había mucha gente a su alrededor, y en vez de ser tímido, más bien me di cuenta que no era la ocasión en la cual ibamos a poder hacer una entrevista del tipo que quisiera realizar.
Que pena la desaparición, tuve que regresar al centro inmediatamente para salir en una obra de teatro.
Si me puede escribir a mi correo institucional (relacionespae@hemeracomunicar.org) se lo agradecería mucho.
A usted atentamente,
Mark Maughan