FESTIVAL MULTICULTURAL PACÍFICO DE LA INDIGNACIÓN
Como parte de los actos conmemorativos del 25 aniversario del nacimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), los 15 años del inicio de la guerra contra el olvido, el quinto año de las Juntas de Buen Gobierno, y el tercer año de la Otra Campaña y la Zezta Internacional, los hombres, mujeres, niños y ancianos del EZLN convocaron a todas los rebeldes de México y el mundo a celebrar el “PRIMER FESTIVAL MUNDIAL DE LA DIGNA RABIA” del 26 al 29 de diciembre de 2009 en la ciudad de México; en el Caracol de Oventik, Chiapas, sede de la Junta de Buen Gobierno “Corazón céntrico de los zapatistas delante del mundo” los días 31 de diciembre del 2008 y primero de enero del 2009; y en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, del 2 al 5 de enero del 2009.
En la convocatoria afirmaron: “Si el mundo no tiene lugar para nosotr@s, entonces otro mundo hay que hacer. Sin más herramienta que la rabia, sin más material que nuestra dignidad. Falta más encontrarnos, conocernos falta…” Y es que el zapatismo desde su aparición pública se propuso que las rebeldías caminaran de diferentes lados, pero ahora, dicen “Hay una rabia creativa. Una rabia que pinta ya todos los colores de los caminos de abajo y a la izquierda en los cinco continentes…”
Los miles de participantes iniciamos el recorrido con la lectura del primer aviso: “No alcohol, no drogas”, clásico en las múltiples reuniones que los zapatistas realizan en México. La diversidad cultural era manifiesta no sólo por la presencia y participación de mestizos, indígenas, campesinos, obreros, estudiantes, artistas, sureños, norteños y citadinos de la República mexicana, sino también por los cientos de participantes de varios países, de aquellos que desde América Latina y desde otros continentes acompañan cotidianamente al EZLN y a los zapatistas de México.
Se volvió común ver y escuchar idiomas entre la multitud a rebeldes provenientes de: Italia, Alemania, España, Norteamérica, Grecia, Suecia, Bélgica, Suiza, Austria, Francia, Irán, País Vasco, Argentina, Chile, Uruguay, Venezuela, Bolivia, Brasil, Costa Rica, y muchos más. Incluso fueron visibles y se les veía de manera frecuente en el metro de la ciudad de México. Todos ellos continuaron su marcha de acompañamiento, al igual que miles de mexicanos, al Caracol de Oventik y a San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
Durante los cuatro días del festival multicultural, realizado en el Lienzo Charro de Iztapalapa del Frente Popular Francisco Villa Independiente en el Distrito Federal, los cientos de colectivos, organizaciones sociales, el Congreso Nacional Indígena, trabajadores, indígenas, sindicalistas, intelectuales, escritores, ONGs, migrantes, ponentes y rebeldes de varios países, sesionaron en mesas redondas y foros abiertos de discusión lo que en la convocatoria se denomino “las cuatro ruedas del capitalismo” y “los otros caminos”. Cada día fue dedicado a una de las cuatro ruedas del capitalismo: explotación, despojo, represión, desprecio. También cada día se ocupó de los otros caminos: otra ciudad, otros movimientos sociales, otra historia, otra política.
Intensas fueron las participaciones de los colectivos mexicanos y del mundo en torno a las denuncias sobre la represión, la expropiación, las detenciones arbitrarias, la violación a los derechos humanos, el paramilitarismo, la desaparición forzada, la criminalización de las luchas y los luchadores sociales, la tortura, la burla y el incumplimiento que los gobiernos cometen contra la población, así como el desprecio, esa otra rueda del capitalismo que humilla a indígenas, pobres y migrantes en México y Estados Unidos. Toda una situación que se sintetiza en vivir en condiciones de paz imposible debido a las violencias estructural, económica, social, política, y cultural del Estado para contra los indígenas del México moderno.
Pero como se trataba no sólo de presentar problemas sino también soluciones, los colectivos de educación, ecología, cultura, comercio, producción, cultura, y política, entre otros, expusieron sendas propuestas que en su generalidad parten del principio de que todo debe ser desde, por y para la comunidad, desde abajo y a la izquierda. Estas soluciones deben transitar por la construcción de redes de solidaridad, comercio justo, trueque, rutas de distribución y mercado autónomo, autogestión, autonomía, organización, apoyo mutuo, y comunicación alternativa.
Varios fueron los intelectuales que criticaron las formas tradicionales de la investigación social por estar al servicio incondicional de la ideología y el poder de los capitalistas. La falta de sentido y de compromiso social hace que las teorías, los métodos y los análisis se encuentren divorciados y en muchos casos en contra del pueblo. Agradecieron al EZLN y al movimiento zapatista por realizar análisis de la realidad social directamente con los sujetos sociales, los colectivos, los movimientos sociales, y entre pueblos indios y sociedad. Y es cierto que estos encuentros, conocimientos, relaciones, reflexiones, solidaridades, e incluso actividades artísticas, ninguna institución universitaria ni cultural las ha realizado en las dimensiones, intensidades, amplitudes y compromisos que el zapatismo realiza desde hace 15 años con los indígenas y el pueblo de México.
Este Festival de la Digna Rabia en la ciudad de México, reiteró el pensar zapatista de “caminar preguntando”, y contó con la participación de más de 140 colectivos, agrupaciones, brigadas, redes, coordinaciones, movimientos, asociaciones y comités de diferentes países.
“El arte como una solución” es otro de los lemas zapatistas que estuvo presente en los escenarios con el teatro, la danza y la diversidad musical de más de 150 grupos de rock, ska, reggae, trova, fandango, cumbia colombiana, rap, y música regional mexicana y de otros países. Las bandas coreaban en el tocar y cantar de sus rolas, y en medio del bailoteo de los presentes, que están construyendo otra cultura, otro arte de conciencia, de resistencia y de transformación: “abajo y a la izquierda, otra cultura anda”.
En la sección de La otra mirada, abundaron los cárteles, posters, pintura mural, gráfica, trípticos, folletos, libros, CDs, DVs y volantes, que junto con la presencia de varias emisoras alternativas se han constituido en los recursos informativos con los que el zapatismo ha disparado poemas, mensajes, comunicados, propuestas para la construcción pacífica y activa de otro mundo posible.
Exposiciones fotográficas, talleres culturales y artísticos para niños, venta de ropa típica indígena, libros, medicina tradicional, comida popular, aguas frescas, tés, aromáticas, y café orgánico de la zona zapatista fueron otros de los atractivos con los que contaron los participantes del Festival de la Digna Rabia.
Cantidades de videos fueron exhibidos sobre el zapatismo, los gobiernos autónomos, movilizaciones sociales, documentales sobre la represión, la otra campaña en diversos países, los pueblos indios en México, y desde la rebelde Argentina, Italia, España y Grecia. Los indígenas de Chiapas presentaron el video sobre los 45 mártires de Acteal en conmemoración del onceavo aniversario de la masacre a bases zapatistas realizada por grupos paramilitares el 22 de diciembre de 1997 sin que el Estado haya hecho justicia. En la presentación del video los indígenas dijeron: “Los 45 mártires de Acteal son una historia abierta y viva, y nos siguen abriendo caminos para la justicia y la paz”.
Con lo expresado en la conmemoración de la violencia cometida contra sus familiares, amigos, compadres y seres queridos, así como en todas las demás participaciones, los indígenas siguieron aportando lecciones de construcción social y de convivencia pacíficas, que para el caso de América Latina se encuentran supeditadas a la justicia social, a la democracia, al reconocimiento real de la otredad étnica y cultural que implican el respeto a los derechos colectivos de los pueblos indígenas, los derechos humanos, el bienestar social, económico y cultural de toda la población. Para ello el Festival de la Digna Rabia, de la rabia creativa, “que pinta todos los colores de los caminos”, propone construir otro mundo, con otro camino: abajo y a la izquierda”, esa es la propuesta y la realidad de la otra política del zapatismo que se concreta en los cinco años de existencia de las Juntas de Buen Gobierno en los municipios autónomos de Chiapas, que se proyectan en regiones indígenas de los estados de Oaxaca, Guerrero y Veracruz. Con esa digna rabia, pero también con ese aliento, los rebeldes caminaron hacia el sureste mexicano para continuar con la resistencia pacífica y la construcción del otro mundo posible, donde la paz deje de ser un imposible y tenga de soporte la justicia, la libertad, y la democracia en un México para tod@s.
Eduardo Andrés Sandoval Forero
Antrop. y Sociológo
Tags: Digna Rabia, multicultural, paz

Marzo 17th, 2009 at 9:23 pm
Buena esa profesor. Que bueno saber que personas de sus calidades intelectuales nos ofrenden sus comentarios y analisis en este sistema de informacion, especializado para los temas de la diversidad.
Mayo 21st, 2010 at 3:28 pm
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Mayo 23rd, 2010 at 7:53 pm
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