La Minga seguirá andando la Palabra
Aída Quilcué, Consejera Mayor del CRIC, se sienta a descansar un poco luego de minguear por más de 40 días. Acaba de visitar varias embajadas en Bogotá en donde explicaba por qué los pueblos indígenas le exigen al Gobierno Nacional el cumplimiento de viejos acuerdos.
Ha caminado toda su vida. Indígena Nasa de Tierradentro, se ha dedicado a la lucha de los pueblos indígenas.
Con su vara de mando en la mano izquierda, habla con la energía de una gran líder.
“He aprendido a caminar de la mano con la gente y así lo hemos hecho en esta minga de resistencia social y comunitaria”, dice, y cada frase, cada paso, es una postura política frente a su pueblo y un acto de fe en sus comunidades.
Tiene una voz firme y un acento característico del suroccidente colombiano. Mientras se toma una taza de café, con gran vivacidad mueve sus ojos como insinuando hacia dónde debemos dirigir las miradas. Con ese mismo entusiasmo mantiene la conversación.
“Esta minga de los pueblos es el resultado de la gran necesidad que tenemos por defender la vida y los Derechos Humanos, nuestros territorios, la adopción de la declaratoria de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas; el rechazo a la legislación que no respeta la consulta previa con nuestras organizaciones representativas y la exigencia del cumplimiento de varios acuerdos entre el gobierno nacional y nuestras organizaciones.”
No le deja de sonar su celular mientras constantemente da instrucciones sobre el quehacer político y organizativo.
“Es necesario replantear el escenario de la dignidad y la defensa de la vida. En nuestro país deberíamos empezar a diseñar otro modelo de política en el que la gente sea quien decida desde su conciencia”.
La minga se inició el 12 de octubre en La María, Cauca, con el taponamiento de la vía Panamericana. El balance fue de 122 heridos y un muerto. Luego, 40 mil personas marcharon hacia Cali en actitud de resistencia civil. Así la minga se amplió a todos los indígenas colombianos y de diversos sectores sociales.”
Aida dice que no se encontraron con el Presidente Uribe “porque él nos condicionó a ser recibidos en una pequeña comisión y no en minga. No quisimos caer en el juego del gobierno nacional que consistió en caucanizar el movimiento. Con sus declaraciones no hacían más que tildarnos y estigmatizarnos como terroristas y miembros de las FARC”.
La minga se convirtió, luego en una marcha nacional hacia Bogotá que concentró el interés de todas las autoridades distritales y la Personería de Bogotá, que garantizó el respeto de los derechos de los marchantes.
“Muchas organizaciones y sectores sociales se nos unieron. Por eso decidimos caminar hasta Bogotá. Llegamos a Soacha en donde nos esperaban muchas organizaciones. La discusión más fuerte fue la llegada a Bogotá y la quedada en la Universidad Nacional. Dijeron que no nos dejaban entrar, pero nosotros dijimos que sí por ser este el centro de la discusión, del debate, de la academia y del pensamiento. Hay que decir que el gobierno de Bogotá nos ayudó mucho, sobre todo a través de la comisión garante y de observación que tenemos a nivel nacional. Agradecimos también la intervención del Personero Distrital y los canales que a través de la mediación se pudieron abrir”.
El punto más alto de la jornada, según Aida, es la reunión de once horas con la mayoría de los ministros del Gabinete Presidencial. “Tuvimos once horas de debate con ellos, pero no encontramos ninguna solución a los problemas planteados. Aquí lo importante era generar opinión. Ahora podemos seguir hablando el tema de los acuerdos estructurales. Eso lo hemos ganado a pulso. Se trataba de visibilizar un problema y llegarle a la opinión pública sobre la verdad de los grupos étnicos y la violación a los derechos humanos. Eso creo que lo logramos. Por eso vamos a seguir caminando, porque este no es un tema sólo indígena, es nacional.
Da media vuelta, se aprieta por el cuello una bufanda que se le caía por los brazos y se despide con la misma velocidad con la que emprende el nuevo rumbo.
Luis Evelis Andrade, Autoridad Nacional Indígena, ONIC:
La minga se mantiene como proceso porque está en el consciente e inconsciente colectivo de los pueblos, como experiencia cultural, como experiencia de trabajo conjunto. En el ámbito político pasa lo mismo. La minga se hace frente a determinadas realidades. Hemos hecho la minga frente a lo que pasa en este país con los Pueblos Indígenas, con los campesinos, afros y sectores excluidos. Esta jornada demostró que en términos políticos hemos avanzado. Tal vez no en términos reivindicativos, desde las respuestas concretas del Estado. La minga nos reta a tomar nuevas fuerzas, a evaluar, a mejorar las condiciones de nuestros pueblos. Acá resultó de vital importancia la presencia de la Alcaldía y de la Personería de Bogotá como veedora y garante de nuestros derechos individuales y colectivos. La minga por la vida, la dignidad y la paz de los pueblos continúa su camino.